Hasta el momento, las empresas de suministros públicos o utilities, que proveen de servicios esenciales como el agua, la electricidad y el gas en los hogares y las empresas, han dependido de los combustibles fósiles.

Mientras esto se ha mantenido así, la transición energética ha ido progresando en otros sectores, como el transporte con la proliferación de coches eléctricos.

Ahora, y tras la crisis derivada de la Covid-19, esta tendencia está cambiando. En los mercados desarrollados ha entrado el concepto de infraestructura sostenible, o lo que es lo mismo, infraestructuras donde los suministros empleados procedan de energías limpias.

Los gobiernos están adoptando medidas para el desarrollo de estas infraestructuras sostenibles en determinadas áreas. Algo que será tenido en cuenta durante la recuperación post-pandemia, por lo que habrá una creciente inversión en este sentido. 

De hecho, mientras que otros sectores han sufrido recortes durante la pandemia, el gasto en las empresas de suministros públicos se ha acelerado.

En el caso de España, el compromiso con el desarrollo de las energías renovables es anterior a la Covid-19, y este se ha visto reforzado durante la pandemia.

Así, tenemos que, durante el 2020, el 43,6% de la electricidad generada procedía de fuentes renovables y que una de las principales empresas de suministros públicos ha anunciado una inversión de 91.000 millones de dólares, de aquí a 2025, para triplicar su capacidad renovable.

A esto le sumamos el objetivo planteado por el gobierno español de alcanzar el 70% de la energía generada procedente de fuentes renovables en 2030, lo que supone un crecimiento de las renovables en los próximos 5 años equivalente a 10 años de desarrollo.

 

Luz verde para subvenciones de la UE 

Si Europa quiere lograr una transición hacia una economía limpia y moderna, debe adaptar la infraestructura europea a las necesidades futuras del sistema energético.

Las interconexiones son clave para disponer de un mercado energético integrado en la UE que mejore la seguridad del abastecimiento en Europa, reduzca la dependencia de proveedores únicos y ofrezca a los consumidores más posibilidades.

También es necesario que prosperen las fuentes de energía renovable y que la UE cumpla los compromisos contraídos en el Acuerdo de París, alcanzando el objetivo de ser climáticamente neutra para mediados de siglo.

De ahí, que se haya puesto en marcha un aumento de la inversión en infraestructura sostenible con el acuerdo, por parte de los Estados miembros, de una propuesta de la Comisión para invertir 998 millones euros en proyectos clave de infraestructura energética europea en el marco del Mecanismo «Conectar Europa» (MCE), a finales de 2020.

Esto supone un aporte de ayuda financiera a obras y estudios para diez proyectos que contribuirán a un sistema de infraestructura energética más moderno, seguro e inteligente.

Esta inversión es crucial para cumplir con el Pacto Verde Europeo y alcanzar los ambiciosos objetivos climáticos de aquí a 2030. Asimismo, ayudará a progresar en la recuperación económica de la UE y en la creación de puestos de trabajo.

Esta es una subvención de MCE destinada a los proyectos de interés común (PIC) que figuren en la lista de la Unión adoptada por la Comisión.

El MCE-Energía ya ha concedido casi 4 000 millones EUR en subvenciones desde 2014, asignados en un 65 % a proyectos de electricidad, incluidas las redes eléctricas inteligentes.

La concesión de fondos en el futuro estará en consonancia con la revisión realizada al Reglamento sobre las redes transeuropeas de energía (RTE-E), a fin de garantizar un marco preparado para el futuro, que permita a la Unión financiar la infraestructura necesaria para cumplir el Pacto Verde Europeo.

En este sentido, la revisión provisional de este RTE-E recoge, entre otras novedades, el fin de las ayudas a las infraestructuras del petróleo y del gas natural, la imposición de criterios de sostenibilidad obligatorios para todos los proyectos, un nuevo énfasis en las redes eléctricas marítimas y el hidrógeno y la aceleración del despliegue de redes inteligentes y la electrificación.

 

Por el buen camino hacia la transición energética

El balance del 2021 sobre el avance de la transición energética es positivo. Vamos por el buen camino.

Durante este último año, las energías renovables han alcanzado los 227 gigavatios (GW) de nueva capacidad instalada a nivel mundial, lo que supone un aumento del 4.7% respecto a los niveles de 2020. Un nuevo récord.

Y la perspectiva es que este aumento continúe, incrementándose a más de 270 GW de capacidad instalada en 2022.

En España, las renovables alcanzaron en 2021 su mejor registro de producción de electricidad del país, abarcando una cuota del 46,6% (más de 121.500 GW/). Esto supone un 9,9% más que en 2020 (según la Red Eléctrica de España).

En este crecimiento de las renovables, se mantienen a la cabeza en crecimiento la solar fotovoltaica (con un aumento del del 37,7%) y la eólica como la que más energía genera (23,3% total de producción del país).

Por su parte, durante el 2021 ha seguido disminuyendo la presencia de tecnologías contaminantes, fundamentalmente la del carbón, que ha reducido su potencia en más de 800 MW.

Pero en este avance hacia la transición energética, además de la generación de energía renovable, entra en juego también el papel de la mejora de la eficiencia energética de viviendas y edificios para reducir los costes energéticos y potenciar la contribución de las energías renovables.

En este sentido, la tasa de rehabilitación del parque edificado de nuestro país se encuentra, actualmente, a niveles de actividad de un 93% por debajo de su potencialidad.

La llegada de los fondos europeos es una oportunidad para poner en marcha las mejoras en eficiencia energética necesarias. Así lo vemos, con la aprobación en 2021, por parte del Gobierno, del reparto de los más de 1.600 millones de euros destinados a la reforma de viviendas y edificios públicos del Plan de Recuperación.

 

Tecnología digital y eficiencia energética en la industria 4.0

La cuarta revolución industrial o Industria 4.0 viene dada por la transformación digital del sector industrial.

Esta transformación implica la incorporación de tecnología digital que permita la automatización, el intercambio de datos, la subida a la nube de datos, los robots, el Big Data, la Inteligencia Artificial, el IoT y otras tecnológicas para lograr objetivos industriales.

Una de las ventajas de esta transformación digital del sector industrial es que permite un control más preciso de los procesos, algo que se traduce en una mayor eficiencia, tanto en materiales como en energía, con lo que se obtienen mayores ahorros en costes.

La tecnología digital en la industria supone una tecnología conectada que proporciona datos en tiempo real, lo que facilita la toma de decisiones y actuar en consecuencia.

Si se mejoran la velocidad y la eficiencia, se reducen los costes y se consigue un mejor control de calidad en los procesos industriales.

 

La iluminación Inteligente LED presente en la Industria 4.0

La eficiencia energética se ha convertido en un nuevo factor de competitividad de la transformación industrial.

El uso de la energía es un elemento clave en el cambio de modelo productivo a través de las tecnologías de ahorro energético.

En este sentido, la industria 4.0 debe contar con las nuevas tecnologías de iluminación inteligente LED en su proceso de digitalización para lograr una mejor eficiencia energética.

La integración de sensores, controles y hardware en combinación con la tecnología LED permitirá la reducción del consumo energético, optimizando cada espacio y proceso que se desarrolle y manteniendo los niveles de calidad, seguridad y confort requeridos en cada caso.

Los sistemas de iluminación inteligente LED permiten que la instalación lumínica se convierta en una red de comunicaciones capaz de controlar y analizar el comportamiento dentro de las plantas industriales para lograr mayor eficiencia.

Con estos sistemas de iluminación es posible recopilar información, como datos de consumo de energía, niveles de iluminación en cada uno de los espacios durante todo el día, monitoreo de los subsistemas y detectar posibles fallas. Esto permite explotar y optimizar los recursos al máximo.

Por esta razón, los sistemas de iluminación inteligente LED son una de las nuevas tecnologías digitales con las que se debe contar en la inversión de nuevas infraestructuras energéticas. 

Desde Genia Energy Solutions podemos asesorarte sobre esta tecnología LED inteligente para mejorar la eficiencia energética de tu empresa.