La lucha contra el cambio climático requiere de un compromiso manifiesto en forma de objetivos a cumplir. Y esto es lo que ha hecho la Unión Europea (UE).

En el marco de clima y energía para 2030, la UE ha fijado unas metas y objetivos políticos para el periodo de 2021-2030. Estos objetivos incluyen:

  • Una reducción del 40% en las emisiones de gases de efecto invernadero (desde los niveles de 1990). Esta propuesta de reducción de emisiones ha pasado a un valor de al menos el 55% en septiembre de 2020, como parte de los objetivos del Pacto Verde Europeo.
  • Una participación de las energías renovables del 32%.
  • Reducir el consumo energético un 32.5% mediante la mejora de la eficiencia energética.

En base a estos objetivos y metas, la UE ha revisado las acciones requeridas en todos los sectores, incluida una mayor eficiencia energética y energías renovables, a fin de elaborar propuestas legislativas detalladas que permitan cumplir con ellos.

Pero alcanzar esos objetivos sólo es posible si se lleva a cabo una reevaluación y revisión periódica de la normativa.

De este proceso surge la nueva Directiva de Eficiencia Energética en edificios (Directiva UE 2018/844), como una revisión de las anteriores

Directivas 2012/27/UE y 2010/31/UE, que también refuerza la financiación en eficiencia energética.

 

Objetivos clave de la nueva Directiva de eficiencia energética UE 2018 844

Con la revisión y evaluación de las anteriores Directivas de Eficiencia Energética en edificios, la Comisión Europea llega a la conclusión de que existe la necesidad de introducir modificaciones en las mismas.

Estas necesarias modificaciones van dirigidas hacia el objetivo de establecer un sistema energético sostenible, competitivo y descarbonizado de cara al 2050. Para ello, se han establecido una serie de medidas que permiten cumplir con el objetivo de reducción de emisiones y la descarbonización del parque inmobiliario.

La Directiva UE 2018/844 es la encargada de marcar ese camino hacia un parque inmobiliario descarbonizado de cara a 2050, sustentada por estrategias nacionales de renovación a largo plazo. Entre sus objetivos clave tenemos:

  • Fomentar una mayor automatización y sistemas de control en los edificios para conseguir una operativa eficiente. Esto supone el uso de tecnologías de la información, la comunicación (TIC) y de tecnologías inteligentes.
  • Establecer un «indicador de preparación para aplicaciones inteligentes” que medirá la capacidad de los edificios para usar nuevas tecnologías y sistemas electrónicos para adaptarse a las necesidades del consumidor, optimizar su operación e interactuar con la red.
  • Fomentar la movilidad eléctrica en edificios, dando apoyo al despliegue de infraestructura de movilidad eléctrica, como puntos de recarga electrónica en edificios, y eliminando las barreras administrativas.
  • Dar apoyo y financiación para la renovación, movilizando la financiación pública y privada, así como la inversión para actividades de renovación, vinculados a los ahorros de eficiencia energética o introducción de renovables. También se pretende fortalecer las estrategias de renovación a largo plazo.
  • Combatir la pobreza energética y reducir el coste de las facturas de energía mediante la renovación y mejora del rendimiento energético de edificios antiguos.

Esta nueva Directiva de Eficiencia Energética en edificios forma parte del paquete de Energía limpia para todos los europeos. Con su implementación por los distintos Estados miembros, se pueden lograr economías de escala, compartir mejores prácticas y tener un impacto más profundo en toda Europa, lo que beneficia a la sostenibilidad, al crecimiento y el empleo, y a los consumidores.

 

El confort y bienestar presentes en los edificios

Según datos de la ONU, pasamos más del 80% de nuestro tiempo dentro de los edificios, lo que impacta directamente en nuestra salud física y mental si las condiciones no son las adecuadas. Algo que ha querido tener en cuenta la nueva Directiva UE 2018/844 que incide en lo relativo al confort y el bienestar en los edificios.

En este sentido, la Directiva hace referencia a la necesidad de garantizar un aislamiento completo y homogéneo de los edificios para poder mantener una temperatura adecuada en los espacios interiores.

Esta medida evita que se den problemas de humedades y condensación que repercuten en la calidad del aire interior de los edificios.

Así, un edificio más eficiente ofrece un nivel de confort y bienestar superior a sus ocupantes y unas condiciones más saludables.

Además de asegurar la calidad del aire interior en los edificios mediante un correcto aislamiento térmico, existen otras medidas que contribuyen al confort y bienestar en los edificios. 

Una de ellas es asegurar la calidad lumínica. Para ello se debe priorizar la iluminación natural y contar con sistemas de iluminación que permitan graduar la luz artificial, de modo que se garantice el confort visual de los usuarios.

Estas condiciones de calidad lumínica se pueden obtener mediante los sistemas de iluminación inteligentes LED, garantizando, además, un bajo consumo energético que contribuya a la eficiencia energética y la sostenibilidad del edificio.

 

La iluminación inteligente led es clave en la mejora de la eficiencia energética

La instalación de un sistema de iluminación inteligente LED forma parte del conjunto de medidas que considerar de cara a mejorar la eficiencia energética de los edificios.

Estos sistemas de iluminación resultan eficaces al permitir reducir los costes operativos, el consumo energético y los tiempos de inactividad, sin perder calidad lumínica.

Al contar con sensores, es posible regular el consumo, lo que se traduce en una mayor eficiencia, y se garantizan los niveles de iluminación óptimos en cada momento.

Cada uno de los elementos del sistema está comunicado entre sí mediante la tecnología del internet de las cosas (IoT), formando una red inalámbrica. La información y los datos transmitidos hasta una plataforma de control, como el software SiteWork Tune, permite la toma de decisiones en el ajuste del sistema, garantizando un nivel e intensidad lumínica adecuado.

Además, con el análisis de estos datos, se pueden identificar patrones de funcionamiento y uso de la iluminación y ocupación de los espacios, con los que poder mejorar el funcionamiento para reducir los consumos sin perder calidad lumínica.

Las ventajas de estos sistemas de iluminación para proporcionar un control eficiente del consumo energético, además de confort lumínico, se pueden apreciar en los resultados obtenidos tras su instalación en dos naves pertenecientes a Bayer Cropscience.

Tras la finalización de este proyecto, Bayer Cropscience ha logrado un ahorro en el consumo energético del 70%, el equivalente a evitar la emisión de 27 toneladas de CO2 al año.

Estos resultados ponen de manifiesto la mejora de la eficiencia energética de la empresa, logrando el ahorro de energía y una mejor gestión empresarial del consumo energético, aspectos clave para la sostenibilidad empresarial.