Las instalaciones de frío en centros logísticos y supermercados son de gran importancia para garantizar la cadena de suministro de alimentos, ya que su papel en la conservación de los mismos durante el almacenamiento es esencial.

El mantenimiento de este tipo de instalaciones puede resultar muy costoso debido al gasto energético asociado. La necesidad de proporcionar una iluminación adecuada es una de las razones de ese coste económico.

De aquí surge la necesidad de buscar soluciones de bajo consumo de energía para reducir el gasto económico, pero también poder cumplir con los objetivos de sostenibilidad en cuanto a la reducción de la huella de carbono. Reducir el consumo energético supone reducir las emisiones de CO2 y por tanto, la huella de carbono.

En este sentido, la tecnología de iluminación LED inteligente tiene un papel clave en la eficiencia energética aplicada a las instalaciones de frío.

 

La iluminación en las instalaciones de frío

En las instalaciones de frío se necesita una iluminación adaptada que permita preservar la calidad de los productos, al tiempo que facilite los trabajos, que se llevan a cabo dentro de ellas, con total seguridad.

El tipo de iluminación que se utilice tiene que ser funcional a temperaturas que van desde los 0-15°C en almacenes frigoríficos, hasta los -40°C en almacenes de congelación. Además, deberán resistir la humedad ambiental de las instalaciones y todo esto con unos costes de mantenimiento asumibles.

Emplear luminarias convencionales, equipadas con fuentes de luz de alta intensidad (HID) o alta presión de sodio, supone un consumo de energía elevado, así como la producción de calor.

Este tipo de luminarias tiene también asociado un mayor coste de mantenimiento debido a que deben ser sustituidas con frecuencia. Las labores de mantenimiento de este tipo, a temperaturas de – 40°C, pueden resultar complicadas y peligrosas.

La funcionalidad de las luminarias convencionales tampoco es del todo buena, ya que tienen tiempos de encendido largo y los sistemas de control por sensor son menos eficaces.

La alternativa para suplir estas carencias son las luminarias LED, que consumen menos energía y producen menos calor.

Este tipo de luminarias son eficaces para trabajar en entornos de hasta – 40°C e incorporan ópticas que permiten regular el flujo lumínico donde se necesite y desde gran altura. La iluminación es por tanto de mayor calidad.

Los sensores que llevan incorporados permiten un encendido inmediato cuando se detecta al personal en la zona y puede ser individual por cada luminaria.

La tecnología de monitorización que incorpora la iluminación LED inteligente en toda el área, permite alertar sobre los problemas ambientales que se puedan dar y sobre interferencias en los procesos de trabajo.

Con aplicaciones de monitorización como SiteWorx Sense, los responsables de las instalaciones pueden hacer un seguimiento de los datos obtenidos, las 24 horas del día y con la activación de alertas y así, poder anticiparse a los problemas antes de que estos sucedan. Problemas como por ejemplo cambios de temperatura por encima de los rangos aceptados, aumento de la humedad o problemas con las tuberías.

La prevención en estos casos puede generar mucho ahorro en cuanto a pérdida de producto, tiempo de producción y gastos de reparación.

Además de todo esto, las luminarias LED tienen una mayor vida útil por lo que requieren menos mantenimiento. Con ello, se suprimen los costes de sustitución de lámparas agotadas y las peligrosas operaciones en altura para su sustitución, en entornos de bajas temperaturas.

Si traducimos todo esto en términos de ahorro, estamos hablando de un ahorro superior al 90% en los costes energéticos con la iluminación LED inteligente, frente a la convencional.

Pero además, la iluminación LED inteligente también supone un ahorro energético indirecto, al reducir el esfuerzo de los sistemas de climatización.

 

Reducción de emisión de calor en las cámaras de frío y congelación

En las luminarias convencionales, del tipo halogenuros metálicos, el 20% de la energía consumida es luz, mientras que el 80% restante es emisión de calor. Esta elevada emisión de calor supone un esfuerzo mayor para los sistemas de climatización y por tanto un incremento en el gasto energético.

Las luminarias LED producen mucho menos calor. En este caso, se invierte la proporción quedando un 80% en generación de luz y un 20% en calor, lo que supone un 60% menos de calor que los compresores tienen que desalojar y menos energía consumida.

Además, con estas luminarias, al tener capacidad de encendido inmediato y poder controlar su encendido o apagado por zonas, según se requiera, el 20% de calor emitido se ve aún más reducido.

De este modo, se pone de manifiesto que la instalación de un sistema de iluminación LED inteligente en las instalaciones de frío, además de maximizar los ahorros en iluminación, también contribuyen a la reducción de los consumos energéticos de otros sistemas asociados al funcionamiento de este tipo de instalaciones. La suma de todos estos ahorros hace que su valor llegue a ser superior que todo el coste de iluminación de una instalación con un sistema convencional.

Además, no podemos olvidar que el ahorro energético también se ve reflejado en mejoras hacia la sostenibilidad, con la consecuente reducción de la huella de carbono en estas instalaciones.

Es el momento de valorar los cambios que necesitan tus instalaciones de frío para alcanzar la eficiencia energética.