A lo largo del 2022, hemos sido testigos de un incremento del coste energético sin precedentes.

Una evolución desigual, a lo largo del año, que ha dejado marcadas subidas en los meses de marzo, alcanzando los 283,3 €/MWh, y agosto, con una media de 307,75 €/MWh en el precio promedio de la tarifa regulada de la luz, vinculada al mercado mayorista.

Un aumento en el precio de la luz que tiene sus motivos en la subida de los costes de las materias primas, sobre todo el gas; el aumento de la demanda por parte de los consumidores, ante las fuertes temperaturas experimentadas este año; el coste de las emisiones por CO2 o el peso de las energías renovables.

En el caso del mes de agosto, el coste alcanzado, y que lo sitúa en el más alto para un mes, en la historia, se ha debido fundamentalmente a la escalada del precio del gas natural, situado a niveles máximos, por el anuncio de Gazprom de cortar el bombeo de gas a Alemania, a finales de agosto.

Para hacer frente a esta escalada en el coste energético, el consejo de Ministros aprobó, a principios del mes de agosto, un Real Decreto-Ley de medidas de sostenibilidad económica, que incluye un Plan de Choque de Ahorro y Gestión Energética en Climatización para reducir el consumo de energía en edificios administrativos, recintos públicos y comercios.

Una serie de medidas para el ahorro energético que, de momento, han servido para amortiguar parcialmente la gran subida del precio de la luz.

 

Medidas de ahorro planteadas por el Gobierno

El paquete de medidas de ahorro energético aprobado por el Gobierno insta a que los edificios públicos y privados reprogramen la temperatura de sus sistemas de climatización y apaguen sus escaparates por la noche.

El objetivo de estas medidas es reducir el consumo energético, cumpliendo con los compromisos acordados con Bruselas, ante la subida de la inflación y las amenazas desde Moscú de un corte total en el suministro de gas a Europa.

Estas medidas afectan a los edificios de uso administrativo (administración pública, oficinas, zonas de uso público, etc), comercial (tiendas, grandes almacenes, supermercados, centros comerciales), a la hostelería, espacios culturales y edificios relacionados con el transporte de personas (estaciones y aeropuertos).

La regulación de la temperatura en los sistemas de climatización implica establecer un mínimo de 27˚C para los sistemas de aire acondicionado, y un máximo de 19 ˚C para la calefacción. La humedad relativa debe mantenerse entre el 30-70%.

En cuanto a la iluminación de los escaparates, estos tendrán que estar apagados a partir de las 22.00, al igual que el alumbrado de edificios públicos que a esa hora estén desocupados.

Además, los edificios también deberán contar con un sistema automático de cierre de puertas para evitar que éstas permanezcan abiertas constantemente, tal como suele ocurrir en grandes almacenes, tiendas o bares.

La aplicación de las medidas relativas al límite de temperatura tiene sus excepciones.

Estas no tendrán que aplicarse en aquellos edificios que no puedan cumplirla por condiciones laborales o especificidades del sector (p.ej. las cocinas de los restaurantes).

También quedan excluidos los centros de formación, sanitarios y hospitales, peluquerías y lavanderías, gimnasios, medios de transporte o las habitaciones de hoteles (no las zonas comunes).

La estimación del Gobierno es que cada grado menos en el termostato permitirá un ahorro en el consumo del 7%. Un valor propuesto para España y Portugal en la reducción del consumo energético, contando con la excepción ibérica. Para el resto de los Estados miembros, la reducción del consumo propuesta es del 15%.

 

Sistemas de monitorización de energía para el control del gasto energético

Las empresas y administraciones deben hacer frente a las medidas de ahorro energético aprobadas por el Gobierno y evitar las posibles sanciones que se impongan.

Para ello, tienen que mejorar la gestión del consumo energético y los sistemas de monitorización se presentan como la mejor solución para lograrlo.

La monitorización consiste en el control de toda la información de una estructura y su gestión desde un mismo ordenador.

Esto permite disponer de una mejor visión sobre el desarrollo de todas las áreas a controlar de una empresa y mejorar la capacidad de actuación en caso de error.

En el caso de la monitorización dirigida al ahorro energético, esta comprende varias partes:

  • El objetivo de la monitorización: este puede ser el consumo total, o bien consumos parciales, como puede ser el sistema de iluminación, o bien un único proceso, como el consumo de las cámaras frigoríficas.
  • Los equipos de monitorización: sensores para la recopilación y dataloggers para el almacenado y envío de datos.
  • La plataforma de gestión: se trata de la plataforma informática que permite la visualización de los datos. Con ella, se pueden procesar todos los datos de forma sencilla, facilitando la toma de decisiones. Un ejemplo de este tipo de plataformas para la monitorización de los sistemas de iluminación es el SiteWorx Tune, que permite personalizar y aplicar estrategias de control de iluminación de la instalación.

 

Beneficios que aportan los sistemas de monitorización de energía

Disponer de sistemas de monitorización de la energía supone una serie de beneficios para las administraciones y empresas.

En primer lugar, reducen el riesgo de sanciones y gasto de energía al ofrecer una mayor capacidad de gestión de la energía y permitir ejecutar de forma eficiente el Plan de Ahorro Energético.

En el caso de los comercios o centros de atención ciudadana, los sistemas de monitorización van a permitir mejorar el tiempo de reacción para la atención ciudadana o reducir la carga de trabajo en sectores como el retail. 

Además, el ahorro energético que se alcanza gracias a los sistemas de monitorización puede llegar al 30-40%, dependiendo del sector. 

La utilización de estos sistemas de monitorización en las administraciones públicas permite un control que acerca a las ciudades a la idea de Smart cities, permitiendo un aprovechamiento de los recursos de forma más eficiente. 

Los sistemas de monitorización son, por tanto, una interesante solución para mejorar la eficiencia energética, tanto en administraciones como en empresas, y lograr un notable ahorro del consumo energético.